el dominio del Barrio 18 que siembra miedo y obliga a huir a comunidades enteras

el dominio del Barrio 18 que siembra miedo y obliga a huir a comunidades enteras

En el asentamiento La Isla, zona 12 de Villa Nueva, una casa sin puertas ni señales de vida fue escenario de crímenes atroces, según investigaciones de la Policía Nacional Civil (PNC). A menos de tres kilómetros, en el asentamiento Luz de Cristo, un cementerio clandestino expuso el extremo del control del Barrio 18: cadáveres enterrados, víctimas torturadas y vecinos desplazados por el terror.

Expertos y autoridades detallaron, en el programa Impacto Directo de Guatevisión, cómo la estructura criminal sembró miedo, ejecutó rituales de iniciación y utilizó estos espacios como centros de dominio total sobre la comunidad.

La pandilla del Barrio 18 ha utilizado este lugar como un centro de habilitación de personas que van ingresando a la pandilla, para realizar algunos bautismos, como lugar donde traen a gente secuestrada para pedir rescate y asimismo se ha tenido información que han hecho sacrificios humanos”, explicó Francisco Godoy, jefe de Operaciones de la Comisaría 14 de la PNC, en relación con el inmueble identificado como casa del terror.

Según la PNC, el lugar fue usado como centro de operaciones criminales donde se cometieron homicidios, agresiones sexuales y rituales violentos. También se identificó como sitio de entierros clandestinos, una práctica usada para ocultar crímenes y mantener el control territorial mediante el miedo.

Godoy también confirmó que la presencia del Barrio 18 obligó a muchas familias a abandonar sus viviendas. “Amedrentaron a las personas, las hicieron huir de sus casas… toda vez que estos grupos de terroristas tomaron acá el poder”, aseguró. Las casas vacías fueron posteriormente ocupadas por miembros de la pandilla, consolidando su dominio en la zona.

“Gracias a las acciones policiales hemos tenido bastante éxito… se ha combatido a estos grupos criminales y se ha avanzado en las investigaciones”, añadió Godoy.

La PNC mantiene operativos en la zona, con el objetivo de recuperar espacios y debilitar las estructuras criminales.

Control psicológico

Expertos del programa señalaron que mantener estas viviendas en pie solo refuerza el mensaje de poder de las pandillas. “Estas casas no son ruinas: son centros de dominio. La gente las ve y recuerda el terror. Por eso en otros países se demuelen”, explicó una panelista. El terror sembrado funcionó como una herramienta de control social, donde el silencio de los vecinos se convirtió en una forma de protección.

Cementerio clandestino

En el asentamiento Luz de Cristo, zona 12 de Villa Nueva, se descubrió un cementerio clandestino vinculado a la clica Crazy Gangster del Barrio 18. Según la PNC, en ese barranco se ejecutaban crímenes como castigo interno o parte de rituales de iniciación. Allí se hallaron los cuerpos de Nelson Villatoro Escobar y Joselin Chacón Lobo, conocidos como Charquito y Chispita, una pareja de payasos desaparecida desde el 9 de mayo del 2025.

El Instituto Nacional de Ciencias Forenses confirmó que ambos fueron asesinados por asfixia por estrangulamiento y enterrados a seis metros de profundidad, lo que confirmó la existencia del cementerio y el nivel de crueldad de la estructura criminal.

Vecinos que ven pero no hablan

Durante el reportaje, se evidenció que los habitantes de Luz de Cristo aún viven con miedo.

“Observan desde las ventanas, escuchan, pero no salen”, narró el equipo de Impacto Directo.

El temor a represalias persiste, y el silencio continúa siendo la norma para quienes aún residen en esos asentamientos.

“El Estado perdió la gobernabilidad en estas comunidades”, concluyeron los analistas. Se reclamó la ausencia de intervenciones sociales y psicológicas, y se urgió al Ministerio de Desarrollo Social a brindar apoyo comunitario. “Aquí no es solo recuperar territorio, es recuperar la dignidad y la autoridad del Estado”, afirmaron.

Los panelistas también señalaron que muchos sectores afectados por las pandillas siguen sin atención adecuada. Criticaron la pasividad institucional y denunciaron que “el crimen organizado está tomando control total de sectores enteros”. Además, pidieron actuar antes de que los grupos criminales tomen más fuerza en este gobierno.

Finalmente, los expertos discutieron la preparación de la PNC para enfrentar estos desafíos. “Por más adiestramiento que tengan, nadie se quiere morir”, dijo uno de los panelistas. Señalaron la necesidad de transformar la formación policial y de dotar de herramientas reales a los agentes para que no actúen con miedo ante estructuras criminales cada vez más violentas y mejor organizadas.

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