Es muy probable que vecinos o trabajadores cercanos a estos los alimenten, pero es importante conocer cuáles son sus características, beneficios a la sociedad y cómo las comunidades pueden ayudar a su cuidado y protección.
“Son gatos domésticos de la misma especie: Felis catus. La diferencia radica en que los gatos comunitarios no tienen dueño y, por lo general, no están socializados con las personas, por lo que no pueden ser adoptados. Su hogar es el aire libre”, refiere Alley Cat Allies en su página web, la organización más grande en EE. UU, que se dedica a la protección de este tipo de felinos. Añade que estos animales son descendientes de gatos que escaparon o que fueron abandonados y se adaptaron a vivir sin los humanos.
Elizabeth Martínez, directora de Comunidad Gatuna, indica que son gatos que no se acostumbraron a las caricias, pues nacen y crecen sin contacto humano, cazando animales en su territorio. “Entablar una relación con un gato feral es muy difícil. Le temen al ser humano, por instinto, al asociarlo con otro depredador, por lo que no son adoptables”, señala. Por ende, destaca Alley Cat Allies, no pueden ser acogidos en refugios.
Por lo regular, dice Martínez, las colonias de gatos ferales habitan áreas verdes extensas, como de hospitales o universidades, pues les “encantan los lugares silvestres”. Esta asociación ha castrado a gatos ferales en diferentes instituciones del Estado. Martínez afirma que son controladores biológicos naturales de plagas como roedores y mantienen un equilibrio del ecosistema.
Comunidad Gatuna ha procurado, en los últimos años, hacer castraciones de colonias ferales, al menos, una vez al mes, que también incluyen vacunación de triple felina y rabia, pruebas rápidas de sida y leucemia felinos y desparasitante externo e interno, sin costo. Además, si tienen oportunidad, se les hace limpieza de dientes y oídos. Todos estos procedimientos, bajo anestesia. En general, dice Martínez, son gatos con muy buena salud y solo han tenido un caso con dichas enfermedades; incluso, no tienen parásitos externos.
Martínez expone que les inoculan antibióticos de larga duración —15 días—, después de la castración, para reducir riesgo de infecciones, pues no hay nadie que pueda hacerlo.
Martínez solicita a instituciones del Gobierno les brinden apoyo cuando lleguen a castrar a los felinos, pues únicamente necesitan un espacio cerrado y disponibilidad de energía eléctrica y agua potable. Comunidad Gatuna aporta todos los insumos médicos y técnicos, así como los veterinarios colegiados, como una “actividad altruista”. Han recibido el acompañamiento y apoyo de la Unidad de Bienestar Animal del Maga. En el 2025 lograron castrar alrededor de 200 gatos comunitarios.
Atrapar, esterilizar y retornar
El método de atrapar, esterilizar y retornar (TNR, en inglés) contribuye a controlar la sobrepoblación de gatos ferales. Para ello, se hace visita de campo unos días antes, para conocer la rutina de la colonia, a los cuidadores y planificar castración del grupo.
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Alley Cat Allies inventó en 1990 años la trampa Tomahawk para gatos ferales y otros animales silvestres, sin causarles ningún perjuicio, la cual tiene un pedal que cuando es pisado por el animal, se activa un mecanismo que lo deja atrapado dentro de la jaula. El felino es atraído con comida que se coloca dentro de esta, que se ubica en el lugar donde acostumbra comer.

Trampa para capturar gatos ferales, sin causarles ningún daño, a fin de castrarlos y vacunarlos, para luego liberarlos en el entorno en el que fueron atrapados. (Foto Prensa Libre, cortesía de Comunidad Gatuna).
No se les da de comer un día antes, para que lleguen con hambre el día de la captura. Al atraparlos, se les inocula inmediatamente la anestesia y se les hacen los procedimientos antes descritos. Al terminar, se les hace una muesca en la oreja, como marcaje universal de que el gato feral ha sido castrado, visible a gran distancia. Al día siguiente, son liberados en su territorio.
Si se castra al 70% de la colonia, se considera exitosa la esterilización grupal, afirma Martínez.
Hay que tomar en cuenta, indica Alley Cat Allies, que extraer o matar a estos animales no ha resultado efectivo, pues los que quedan volverán a poblar el área. La única solución es el método TNR para acabar con el ciclo de reproducción de colonias. Además, reduce las peleas y maullido por apareamiento, marcaje de territorio con orina y mejora su salud. Por tanto, serán menos notables para la sociedad. “Todos podemos convivir con gatos ferales y evitar que crezcan las colonias”, señala Martínez.







